40 años de la matanza de Tlatelolco

Declaración No. 03

A 40 años de la matanza de Tlatelolco: la impunidad se profundiza al agudizarse la ofensiva de la burguesía

 

¡Unidad obrera-estudiantil-campesina y popular para detener los ataques de la burguesía y pasar a la lucha revolucionaria!

 

El 40 aniversario luctuoso de la masacre de la Tlatelolco se presenta en medio de una gran ofensiva del campo burgués hacia las luchas populares que hemos de frenar el grueso de los explotados y los oprimidos a fin de, por un lado, evitar golpes más fuertes a nuestras organizaciones y movimientos, y por otro lado, para plantear la necesaria ofensiva revolucionaria para derrotar al Estado y al Capital.

Así como hace cuatro décadas las luchas obreras y campesinas prepararon el camino para la explosión estudiantil, hoy vemos como de nuevo, la burguesía nacional y el imperialismo someten a Ignacio del Valle y a los valientes campesinos de San Salvador Atenco, a las mismas injusticias con que sometieron a Campa y a Vallejo, atizando inconcientemente la injusticia y la rabia.

Hemos visto como la represión se ejerció contra los trabajadores de Lázaro Cárdenas, Michoacán hace un par de años y recientemente en Cananea y en otras luchas mineras, hemos visto como se ha ejercido contra el valiente magisterio combativo, como se ha ejercido contra los sectores proletarios en lucha; igual que como se dió en los sesentas contra ferrocarrileros, maestros y médicos.

El silencio mediático, ese que calla cómplicemente al servicio de la patronal, el mismo que hace 40 años calló los asesinatos y las represiones, el que después callaría la guerra sucia; ahora calla los más de 25 asesinatos durante el 2006 en Oaxaca, ahora extiende su silencio y le suma la difamación a los normalistas en lucha, a la resistencia a la avanzada gordillo-calderonista contra el ISSSTE y contra la propia educación pública con la llamada Alianza por la Educación.

Los Díaz Ordáz, los Echeverriás de hace 40 años, son ahora los Ulises Ruíz, los Peña Nieto, los Mario Marín, los Fidel Herreras, los Zeferinos Torreblanca, los Natividad Gonzáles Parás, presidiendo la represión Muriño y Felipe Calderón.

La central exigencia de libertad a los presos políticos del CNH, continúa siendo hoy una reivindicación medular en las luchas populares. Ayer Lecumberri, hoy son el Altiplano, Molino de Flores, así como muchos otros lugares más donde la reacción burguesa retiene a los presos del FPDT, de Oaxaca, a Gloria y a Jacobo, a los hermanos Cerezo, al compañero Gerardo Armendáriz García y los detenidos en el conflicto de Nueva Castilla, y a todos nuestras más de 500 hermanas y hermanos presos políticos.

La escalada represiva, al igual que hace 40 años, se agudiza con el aumento de las ejecuciones políticas, cómo la de las 2 radio locutoras triques, y de las desapariciones forzadas. Las mismas tácticas utilizadas durante la guerra sucia son ahora empleadas hacia las y los que luchan.

Sin embargo, al igual que hace 40 años la represión al movimiento obrero y estudiantil fue el preludio en los años 60´s de la insurgencia sindical de los años 70´s, es tarea de los diversos actores en lucha articular las necesarias estrategias de unidad en la acción a fin de frenar los golpes que la burguesía y el Estado propinan sobre nuestras condiciones de vida y sobre nuestros movimientos.

La crisis económica de características sistémicas que presenciamos en estos momentos sin duda será un motivo por el cual la patronal y el imperialismo buscarán golpearnos con mayor fuerza en los próximos meses. Ante esto, es menester desarrollar la más amplia resistencia, combativa y clasista, desde los centros de trabajo, de estudios y los barrios, a fin de oponer la lucha de los sectores explotados y oprimidos a las intenciones de empresarios, banqueros y gobernantes.

Los sectores de vanguardia tenemos la difícil tarea de romper los esquemas sectarios y avanzar en el terreno concreto de la solidaridad y la unidad de clase. Romper con la falsa lógica de la unión subjetiva cuando en la actualidad se nos presenta claramente la necesidad de consolidar firmemente a nuestra clase, desde el plano objetivo de la lucha diaria, construyendo de abajo hacia arriba los lazos que nos permitan resistir las embestidas patronales y gubernamentales.

Por este motivo es preciso delimitar claramente que desde la trinchera de la clase proletaria y de los sectores oprimidos por el Estado/Capital, en orden de afrontar compactamente la actual coyuntura, hemos de avanzar en la construcción y solidificación de nuestros espacios de lucha reivindicativa, tornándolos con la práctica de la acción directa en espacios de construcción del Poder Popular.

Dentro de este sector de vanguardia, los Anarquistas Revolucionarios tenemos que actuar en orden de profundizar los sectores radicalizados en las luchas, así como fomentar la organización de nuestra clase y los sectores oprimidos.

Se torna imprescindible romper con la demagogia oportunista y fácil, con el abuso de la retórica como forma única de lucha y con el coyunturalismo; los tres rasgos característicos de la pequeñoburguesía que se hace pasar por anarquista.

Nuestro puesto, el de los Anarquistas Revolucionarios, está en las filas de nuestra clase, pues de ella surge nuestro ideario y por ella combatimos. Una línea de organización, resistencia y combate clasista es la que debemos construir los elementos de vanguardia en estos momentos de golpes patronales.

Avanzar en el camino de la unidad es correcto, siempre y cuando esta sea verdadera, por tanto esta debe de darse en los hechos, y demostrarse en acciones contundentes.

Hoy como hace 40 años se impone desarrollar nuestras herramientas de lucha y radicalizarlas. Se impone el uso y práctica diaria de la acción directa como el único método legítimo de lucha de los explotados y los oprimidos. Es el momento de frenar la avanzada reaccionaria del gobierno y la patronal, y esto sólo lo lograremos multiplicando nuestras luchas y uniéndolas con fuertes lazos de solidaridad clasista.

Encarar la organización de la clase y las luchas gremiales desde una perspectiva revolucionaria, es el sendero correcto para avanzar hacia una posición de lucha con la cual la clase sea capaz de plantear abiertamente la ruptura con el sistema capitalista y construir sobre sus cimientos el socialismo y la libertad.

¡Ni perdón, ni olvido a los asesinos y represores del pueblo!

¡Arriba la lucha obrera, campesina, estudiantil y popular!

¡Victoria al Socialismo y a la Libertad!

 

2 de octubre de 2008

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