Pasta de Conchos no se olvida

A tres años de Pasta de Conchos

¡Castigo a los patrones, gobiernos y líderes charros asesinos de 65 mineros!

 

La sangre de los 65 mineros asesinados en Pasta de Conchos, Coahuila, hace tres años, sigue corriendo y reclamando una justicia que no puede darse en los tribunales de los patrones. En Pasta de Conchos el interés de ganancias de Grupo Minera México obligaba a los trabajadores a bajar a la mina sin condiciones de trabajo seguras, sin contar con el equipo adecuado y en una total explotación laboral. El gobierno lo sabía y lo sabe, pues así siguen funcionando la mayoría de los centros de trabajo donde laboramos los millones de trabajadores de México, y no hace nada que afecte a los patrones. Los burócratas del Sindicato Minero sabían lo que pasaba, y cobardemente callaron la situación, igual que en nuestros centros de trabajo los charros y líderes burocráticos juegan al servicio del patrón.

 

La unidad y la lucha de los trabajadores debe de construirse desde los centros de trabajo para evitar que sigan dándose estos homicidios patronales. La sombra e los 65 mineros caídos en Pasta de Conchos nos recuerda diariamente que nos hay justicia para los trabajadores. Los patrones y el gobierno son nuestros enemigos. Estamos en una confrontación, en una lucha de clases en la que tenemos que vencer los trabajadores. Su violencia la vemos día a día al explotarnos por salarios de hambre, al encarecer los precios de productos y servicios, al aumentar las filas del desempleo, ante lo que ellos llaman “accidente laboral” y que nosotros sabemos que es asesinato patronal de compañeros día a día. A los líderes charros sindicales es preciso expulsarlos, reconstruyendo nuestros sindicatos como verdaderas herramientas de lucha de clases, como organismos de base, asamblearios y democráticos que defiendan verdaderamente nuestros intereses.

 

No podemos quedarnos callados mientras esta situación continúa. Es el momento de organizarnos y de pelear con nuestras armas, es decir: la Huelga, el sabotaje a la producción, los bloqueos, etc. La impunidad en Pasta de Conchos es el más claro ejemplo de que no podemos confiar en patrones ni gobiernos, y que sólo con la lucha del pueblo puede salvar al pueblo. En esta lucha sólo uno puede vencer, y seremos nosotros los trabajadores.

 

¡No olvidemos a nuestros muertos! ¡No perdonemos a sus asesinos! ¡Venguémoslos!

¡Luchar, Vencer, los trabajadores al Poder!

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