130 años de Vigencia del Pensamiento Bakunianista

Resumido Esbozo Biográfico

Se acaban de cumplir 130 años de la muerte de nuestro mayor referente, Mijail Bakunin. Nacido en mayo de 1814 en Rusia, desertor del ejército a causa de sus convicciones políticas, traductor de Fichte y Hegel entre otros, uno de los más grandes revolucionarios de su siglo.

Fue un hegeliano de izquierda en su juventud, en 1844 conoce a Marx y a Proudhon en París y es esta etapa la de su transformación del idealismo hegeliano al materialismo dialéctico (al año siguiente escribe a su hermano “he roto completamente con la metafísica y me entrego al mundo práctico de la vida real”).

En 1849 es condenado a muerte por su protagonismo en la insurrección de Dresde, deportado a Rusia, encerrado en la fortaleza de Pedro y Pablo y luego deportado a Siberia, de donde escapa en 1861 y dando la vuelta al mundo logra volver a Europa. Durante todo este período su salud empeora considerablemente, pero a pesar de esto desarrolla una incansable actividad revolucionaria que lo lleva a construir desde Italia –en 1865- la Fraternidad Internacional Revolucionaria, forjada al calor de las luchas contra el patriotismo Mazziniano en Italia, con una clara finalidad socialista y revolucionaria que se expresa en párrafos de su programa, como el siguiente: … esta revolución, cuyo fin único y supremo es la emancipación real, política económica y social del pueblo (…) sólo podrá hacerse en último término por el pueblo(…) la revolución social necesariamente se convertirá en una revolución europea y mundial.”

Luego, según nos dice Max Nettlau –biografo de Bakunin, Obras Vol III, Júcar- en enero de 1924:

el congreso fundador de la Liga de la Paz y de la Libertad, le dio una ocasión para volver a la vida política europea. No creía de ningún modo en los burgueses republicanos reunidos en gran congreso, pero teína gran interés en extender sus relaciones íntimas, disimuladas en la forma nominal de sociedad secreta (…) entre los jóvenes, inspirados por el socialismo y el ateísmo… Se critica a menudo el hecho de que no entrase directamente en la Internacional. Había oído hablar de la Internacional (…) por parte de Marx mismo –pero- sabiéndose separado de Marx por una diversidad de opinión sobre autoridad y libertad absolutas (…) no se apresuró a entrar en ese medio en que sentía una fuerza enemiga poderosa. Pero cuando después de un corto tiempo, nueve meses, le pareció llegada la hora de entrar en la Internacional, lo hizo y se entregó a ella en cuerpo y alma (en julio de 1868) pero no sin antes haber formado, durante las sucesivas luchas ideológicas contra el carácter burgués y reformista de la Liga de la Paz y de la Libertad, la Alianza de la Democracia Socialista.

Agrupación secreta y revolucionaria, la Alianza, tuvo sin duda, como ariete programático contra el centrismo marxista y para penetrar en la AIT, la reivindicación de la Revolución Social y sus métodos, en oposición a la teoría de la Revolución política. En su programa, se sostiene que: rehusando absolutamente toda alianza reaccionaria, rechaza también toda acción política que no tuviera por fin inmediato y directo el triunfo de la causa de los trabajadores contra el capital.

Esta incansable actividad se desarrollo, al mismo tiempo, al calor de su activa participación y la de sus círculos de influencia, en los preparativos clandestinos para la insurrección polaca, en la Comuna de París, en la insurrección española del `73 y en la insurrección italiana del ’74, además de con el mantenimiento de una dilatada correspondencia con las principales figuras del socialismo de la época.

Participa activamente de la Primera Internacional desde 1868 hasta su escisión en 1872. Dicha ruptura es provocada por la intensa y sistemática política de intrigas y calumnias por parte del grupo de Marx hacia la figura de Bakunin y hacia sus seguidores (tal como fue admitido más tarde por el marxista Bernstein), que resultó en la expulsión de Bakunin y Guillaume de la Organización, lo que no fue nefasto solamente para Bakunin como individuo y militante, sino que contribuyó grandemente a debilitar al movimiento obrero internacional, definiendo la ruptura de la AIT.

Estas intrigas fueron el funesto resultado de la política sectaria del marxismo que, tras 4 congresos (Ginebra, Lausana, Bruselas y Basilea) de fracasos y francas derrotas en su pretensión de ponerle a la Internacional la estampa de organización política, lanzo un golpe palaciego descrito de esta forma por Bakunin:

A partir de septiembre de 1869 el Consejo General –o mejor, Marx, quos ego de ese pobre consejo-, saliendo de la obligada y saludable somnolencia respecto de la internacional, emprendió una política militante (…) Fue un torrente de injurias innobles y de calumnias odiosas proferidas contra todos aquellos que se habían atrevido a combatirle (…) Vino a continuación la conferencia de Londres (Septiembre de 1871) que, preparada por Marx con su larga mano, votó todo lo que él quiso (…) Al haber sido puesto en cuestión la legitimidad de esta Conferencia, Marx, prestidigitador político muy hábil (…) organizó su Congreso de La Haya. Apenas dos meses han pasado desde ese Congreso y en toda Europa (…) en todas las Federaciones libres, belga, holandesa, inglesa, americana, francesa, española, italiana, sin olvidar nuestra excelente Federación del Jura, no hay más que un grito de indignación y desprecio contra esa cínica comedia a la que se osa disfrazar con el nombre de Congreso de la Internacional. Gracias a una mayoría ficticia.[1]

Reproduciremos, para dar una mayor certeza al lector sobre las repercusiones del Congreso de la Haya, la elocuente e indignada protesta de la sección española de la Internacional:

Aprovechamos esta ocasión para protestar enérgicamente, tal como ya hicimos en el Congreso de La Haya, no solamente contra las conclusiones inquisitoriales de una comisión que, cobardemente, jesuíticamente, en un fallo lleno de contradicciones impúdicas, lanza la difamación contra compañeros honorables, inteligentes, conocidos por el mundo obrero como devotos de la causa y que hoy apreciamos más que nunca, sino también contra el derecho ridículo que se ha arrogado esta misma comisión de proponer a esta mayoría preparada por adelantado, su expulsión de la internacional.

Habíamos aceptado esta comisión porque nunca pudimos sospechar que en el seno de la Internacional hubiera adversarios que fueran capaces de rebajarse hasta la deshonestidad, y porque, habiendo conservado un resto de confianza en la lealtad de los partidarios de la dictadura en la Internacional, no podíamos esperar semejante engaño. Pero ahora debemos protestar, frente al mundo entero, contra las miserables intrigas que nuestros pretendientes al poder emplean contra los que se oponen a su dominio[2].

En 1875, enfermo, en medio de de la reacción generalizada que se impone tras la derrota de la Comuna de París, el fracaso de las insurrecciones de Praga (actual República Checa), España, el levantamiento frustrado de Bolonia (Italia) y el recrudecimiento del militarismo en Alemania y Francia, escribe a Reclus: La Revolución se ha metido, de momento, en cama.

En 1874 Bakunin se retira a Lugano, acabado por el asma y la artritis, que no le permitían dormir a no ser que fuera sentado. El 1º de julio de 1876 muere en Berna, Suiza, dejando un legado que mantiene extraordinaria vigencia aún luego de 130 años.

Nuestra Defensa del Pensamiento Bakunianista

El presente trabajo es un resumen, adaptado a las limitaciones materiales que se imponen en todo trabajo impreso –que sólo cuenta con el apoyo y respaldo de quienes militamos en la trinchera de la Revolución- del folleto que nos hemos dispuesto editar los Compañeros del CEM Bakunin como homenaje a la vida y obra del Gran Revolucionario Internacionalista “Miguel Bakunin”.

Agradecemos el apoyo y la invitación a redactarlo que nos han dispensado nuestros hermanos de trinchera de la Alianza Comunista Libertaria de México, y aclaramos que no es nuestro objetivo lanzar al mundo una nueva biografía mistificante de la gran contribución del compañero aquí homenajeado, a la organización y orientación finalista del sujeto obrero. Nos proponemos defender al Bakunianismo de la única manera que nos parece correcta y posible, contrastándolo a la luz de las experiencias histórica con las demás tendencias que se adjudican o militan por la elaboración del programa obrero revolucionario.

Entre la amplia gama de temáticas, a veces un tanto desorganizadas y amplias, que ha abordado el compañero Bakunin, trataremos concisamente las referentes a su método filosófico, la Organización de Masas y la Revolucionaria y la Estrategia Obrera, que son sólo algunas –presentadas resumidamente- de las encaradas en el folleto completo…

Pues bien, para iniciar esta tarea podríamos comenzar diciendo que la historia es dialéctica porque avanza a fuerza de negaciones, todo momento histórico necesita quebrarse para dar paso a uno nuevo, superador del anterior. Esto aplicado desde una visión materialista de la historia lo entendemos como una forma de comprender críticamente la realidad social partiendo del estudio de las relaciones materiales que rigen las relaciones humanas.

Bakunin desarrolla sobre las bases de este método, denominado dialéctica materialista o materialismo histórico, su comprensión del mundo como una dinámica realidad material y en permanente desarrollo. Así es que nos dice que:

En cuanto materialistas y deterministas como el propio Marx, reconocemos el encadenamiento de los hechos económicos y políticos de la historia. Reconocemos la necesidad, el carácter inevitable de los hechos que suceden, pero no nos inclinamos indiferentes ante ellos, y sobre todo nos guardamos de alabarlos y admirarlos cuando, por su naturaleza, se muestran en oposición flagrante con el fin supremo de la historia, con el ideal hondamente humano que se encuentra, bajo formas más o menos manifiestas, en los instintos, en las aspiraciones populares y bajo los símbolos religiosos de todas las épocas, porque es inherente a la raza humana, la mas sociable de todas las razas animales de la tierra. Este fin, este ideal, hoy mejor perfilado que nunca, puede resumirse en estas palabras: es el triunfo de la humanidad (…)

Por esto nos encontramos en total oposición con quienes parten del estudio de la historia a través del desarrollo de las ideas, Bakunin afirma en Dios y el Estado que:

Sin duda alguna los idealistas se engañan y solo los materialistas tienen razón. Sí, los hechos están antes que las ideas; el ideal, como dijo Proudhon, no es más que una flor de la cual son raíces las condiciones materiales de existencia. Toda la historia intelectual y moral, política y social de la humanidad es un reflejo de su historia económica. No puede haber una real emancipación sin un cambio dramático de las formas de producción. Lo económico determina lo político.

La solidaridad social es la primera ley humana, la libertad es la segunda. Ambas leyes se interpenetran y siendo inseparables, constituyen la esencia de la humanidad. En consecuencia, la libertad no es la negación de la solidaridad; al contrario, representa el desarrollo y, por así decirlo, la humanización de esta última (…)

(…) puesto que la libertad es el resultado y la expresión más clara de la solidaridad -es decir de la reciprocidad de intereses-, solo puede ser realizada en condiciones de igualdad. La igualdad económica y social. Y la justicia es precisamente la realización de la libertad a través de dicha igualdad[3]

Según los bakunianistas, la conciencia individual no puede sustraerse del medio social en que se desarrolla. Según esta perspectiva, los anarquistas son el resultado negativo de la explotación capitalista en particular. Somos, ante todo, anticapitalistas y el anarquismo revolucionario es la plataforma doctrinaria según la cual criticamos y combatimos la sociedad burguesa, aspirando a un cambio social revolucionario, aún más o menos incierto en sus resultados, que acabe con la organización social histórica de las clases.

(…) para hacer morales a los hombres, es necesario hacer moral su medio social(…) La desigualdad de condiciones y derechos, y la falta de libertad resultante para todos los individuos, es la gran inequidad que justifica todas las inequidades individuales. Suprímase esta fuente de inequidades, y todas las demás se desvanecerán junto a ella (…)[4]

Las raíces sociales de nuestro programa están en la forma y contenido que le da un cierto sujeto histórico que, partiendo de sus condiciones materiales, tiene la capacidad colectiva de acabar con la Clase Burguesa. Nos referimos al sujeto obrero, que encierra en sí las bases y principios de nuestro programa revolucionario y finalidad.

Bakunin siempre defendió la existencia de una contradicción entre las luchas gremiales de la clase trabajadora y sus tendencias políticas/revolucionarias. Solo coincidiendo abiertamente estas en la marcha de la lucha de clases y como premisa de la revolución social. Pero nunca en el período preparatorio, en los que los revolucionarios deberán evitar embarrar el camino de la cohesión económica/gremial (reformista) de la clase trabajadora con debates finalistas. La organización revolucionaria debe interactuar con el movimiento obrero buscando orientarlo lo más correctamente por la vía de su unidad. Primero, y detrás de las banderas de la revolución social, después, previniéndolo del reformismo (pues una cosa es quemar las etapas reformistas en la constitución del movimiento y otra es hacer profesión de fe en el reformismo como salida finalista o solución).

Bakunin prestándole atención a las condiciones especificas y reales de las masas y siendo militante de la primera internacional planteaba:

ha habido una razón más para eliminar de entrada en el programa de la internacional, no como objeto de discusión y de estudio, sino en tanto como obligatoria, a toda tendencia política. Hasta ahora, desde el comienzo de la historia, no ha existido una política del pueblo (…) Solo ha habido la política de las clases privilegiadas; estas clases se sirvieron de la fuerza muscular del pueblo para destronarse mutuamente y para ponerse una en lugar de la otra ¿Qué tuvo que hacer la internacional? Primero, tuvo que apartar a las masas obreras de toda política burguesa, eliminar de su programa todos los programas políticos burgueses (…) La internacional tuvo, pues, que comenzar por despejar el terreno, desde el punto de vista de la emancipación del trabajo (…) Los fundadores de la AIT asignaron primero, como único fundamento, la lucha exclusivamente económica del trabajo contra el capital, por cuanto tenían la certeza de que, desde el momento en que el obrero pone los pies en ese terreno (…) se vera necesariamente conducido, pro las fuerzas misma de las cosas y por el desarrollo de esa lucha, a reconocer pronto todos los principios políticos, sociales y filosóficos de la internacional(…)[5]

La Organización Revolucionaria, según la concepción anarquista revolucionaria de Bakunin debe ser dinámica, crítica y autocrítica. Debe fundamentarse sobre los principios de la democracia obrera, según la cuál se establecen “las leyes” y programa que rigen su actividad. La Organización lo es todo, el individuo no es más que el resto y debe hallar en ésta el espacio para sus convicciones individuales.

Se debe lograr la construcción de una herramienta colectiva y revolucionaria en la cuál el disenso y la finalidad revolucionaria sean los pilares democráticos donde se fundan los esfuerzos individuales y socialistas.

Así declaraba en el Programa para la Fraternidad Internacional Revolucionaria:

una asociación cuyo fin sea revolucionario debe necesariamente constituirse como sociedad secreta, y toda sociedad secreta, dado el interés de la causa a la que sirve y la eficacia de su acción, así como la seguridad de cada uno de sus miembros, debe estar sometida a una fuerte disciplina, lo cual, por otra parte no es más que el resumen y el puro resultado del compromiso que todos los miembros han establecido los unos en relación con los otros.

Los revolucionarios serios de todos los países organizados en asociación al mismo tiempo pública y secreta, [deben unirse] con el doble objetivo de ampliar el campo revolucionario, y de preparar al mismo tiempo un movimiento idéntico y simultáneo en todos los países donde el movimiento sea en un primer momento posible….”

Creemos que no es necesario demostrar que la emancipación económica de los trabajadores es imposible bajo la organización política, jurídica, religiosa y social dominante en la actualidad en la mayoría de los países civilizados, y que por consiguiente para llevar esta tarea a completo término será necesario destruir todas las instituciones existentes (…) que no son sino fortalezas erigidas por las clases privilegiadas contra el proletariado. Y no es posible destruirlas en un país, deben ser destruidas en todos los países. Desde la formación de los estados modernos (…) ha existido una creciente solidaridad entre esas instituciones- por encima de las fronteras nacionales- y una poderosa alianza internacional.

Consideramos que lo esencial de lo expuesto es el carácter imprescindible de la lucha de Clases bajo el sistema Capital/Imperialista, que ésta se desarrolla “principalmente”, por el cauce de la organización económica de la sociedad, que es la base de todas las demás expresiones sociales. Se sobre entiende, entonces, que para los Bakunianistas la lucha principal es la económica y las demás, lejos de ser sus paralelas o revestir la misma importancia deben subordinarse a esta si aspiran lograr una finalidad revolucionaria… de otra forma están condenadas al eterno reformismo y se vuelven funcionales al sistema explotador.

Los anarquistas revolucionarios sostenemos que el grillete económico impuesto por la lucha de Clases y la Burguesía a los explotados actúa como frontera para el desarrollo de todas las luchas mínimas que éstos deben dar. El Capitalismo no se encuentra solamente expresado en la anatomía de la Clase Capitalista sino que se ha enterrado hasta la médula de todas las demás Clases que lo componen y aún derrotada la Burguesía, sus males (sus efectos sociales sobre la humanidad) deberán seguir siendo atacados hasta ser acabados por la nueva organización social comunista: … ¡Solo entonces habremos acabado con el Capitalismo! De abajo hacia arriba, por el concurso de la libre federación y planificación democrática y social de la economía.

Finalizando este esbozo de la doctrina Bakunianista, transcribiremos algunas citas concernientes al método o táctica en la estrategia revolucionaria de nuestra tendencia. Como el lector podrá observar, éstas suponen todo lo antes leído (materialismo histórico, dialéctica, lucha de Clases, etc) pero incluyen también conceptos clave como el de la “anarquía económica capitalista”, transformación de la lucha reformista en revolucionaria o la premisa dialéctica de la transformación de la cantidad en calidad (una forma de la ley de la negación de negación). Leamos:

Las huelgas siguen extendiéndose en la medida de nuestro avance. ¿Qué significa esto? Significa que la lucha entre el trabajo y el capital se acentúa cada vez más, que la anarquía económica crece cada día, y que caminamos con pasos de gigante hacia el punto final inevitable de esta anarquía, hacia la revolución social (…) Por lo tanto, se puede esperar que el nuevo orden social emergerá más bien del exceso mismo de la anarquía actual.[6]

Sí, las huelgas tienen un enorme valor; crean, organizan y forman un ejército de trabajadores, un ejército destinado a romper el poder de la burguesía y el Estado y a asentar las bases para un nuevo mundo.[7]

130 años han pasado desde que el Gran Revolucionario Internacionalista aquí homenajeado, dejo de integrar la trinchera obrera y revolucionaria legándonos un vasto trabajo ideológico, pero vemos que a nuestro lado nuevamente la Revolución está despertando, florecen las insurrecciones populares y se nos presenta ya no la voluntad sino la imperiosa necesidad de que el pensamiento de Bakunin no se pierda, que sus textos se vuelvan a debatir dentro del campo libertario y antiautoritario. Este texto no es la apología fanática de la figura de Mijail Bakunin (su pensamiento no está exento de envejecimiento) sino que aspira a reivindicar la parte de éste que mantiene todo su vigor: su esencia anticapitalista.

Darle nuevos bríos a la luz de nuestra experiencia actual, pues el capitalismo y las relaciones sociales de producción que lo sostienen y que el compañero denunció a través de su doctrina siguen en pie… ¡Esa es la tarea de los Anarquistas Revolucionarios!

Este es nuestro aporte al debate sobre un período que se abre delante nuestro, una etapa de fortalecimiento de nuestra práctica y nuestra teoría revolucionarias. Por el Internacionalismo y la Revolución Social: ¡Viva el Anarquismo Revolucionario! ¡Arriba la Clase Trabajadora!


[1] Bakunin, Escrito contra Marx. Diciembre 1872)

[2] Delegados de la Federación Regional española a “La Liberté”. 18 de septiembre de 1872.

[3] El programa de la Alianza para la Revolución Internacional

[4] Bakunin, Educación integral. Vol. V, ed. Francesa

[5] Bakunin, Política de la Internacional

[6] Bakunin, La Organización y la Huelga General

[7] Bakunin, Alianza Revolucionaria Mundial de la Democracia Social

Centros de Estudio Miguel Bakunin

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